Miedos evolutivos

En las distintas etapas de la infancia es habitual que aparezcan los miedos que se ven reflejados en la imagen. Ante estas situaciones, los más pequeños experimentan emociones fuertes y desagradables que pueden generar un gran malestar.

Debemos tener muy claro que el miedo cumple una función adaptativa, es decir, nos avisa de algo que está sucediendo para ayudarnos a prevenir peligros y ponernos a salvo. El miedo es una emoción útil para la supervivencia y ayuda a reaccionar de forma rápida ante una situación peligrosa. Por tanto, es normal sentir estas sensaciones a lo largo del desarrollo. Cuando esta emoción aparece, podemos sentir reacciones a varios niveles:

  • Reacciones fisiológicas. Nuestro cuerpo sufre cambios para combatir el peligro. Por ejemplo, tensión muscular, taquicardia, sudoración, sequedad de boca… Todo ello, busca que nuestro corazón bombee más sangre y que podamos disponer de más oxígeno.
  • Reacciones comportamentales. Ante una situación que nos provoca miedo pueden ocurrir dos patrones de conducta: evitar la situación, huyendo, o entrada en estado de shock.
  • Reacciones cognitivas. Son los pensamientos y las interpretaciones que hacemos de la situación (sentimiento de incompetencia, pensamientos negativos, sensaciones de peligro…).

Los miedos empiezan a ser un problema cuando se cronifican, cuando no se solucionan dentro de la etapa vital correspondiente y dejan de ser transitorios, alargándose y volviéndose permanentes e incontrolables.

¿Qué podemos hacer para ayudar a los niños cuando sienten estos miedos?

? En primer lugar, es importante normalizarlo, evitar la crítica, castigarle o ridiculizarle por lo que está sintiendo. Debemos comprender que las sensaciones son intensas para ellos. Crear un ambiente general de seguridad hará que se sienta cómodo para hablar de ello y conseguir un mayor autocontrol.

? Encontrar el punto intermedio entre ni sobrerreaccionar ni minimizar el problema puede ser complejo. Si en el momento actuamos de forma intensa y ansiosa dejamos de transmitir la seguridad y protección que necesitan. En cambio, si minimizamos su problema y restamos importancia, puede que no se sientan comprendidos. Debemos mantener un clima de tranquilidad, con firmeza.

? Reforzar positivamente cada avance y acercamiento a superar su miedo. Ante mínimas exposiciones debemos elogiar y crear un ambiente gratificante que potencie su sensación de control y su confianza. Es importante que encuentre oportunidades donde tener experiencias de éxito.

? Actuar como modelo de una forma dinámica y enseñarle como tú te enfrentas a tus miedos puede servirles de ayuda.

? No obligar a enfrentarse de forma invasiva a la situación que provoca temor. La coacción o los castigos le alejan de la tranquilidad que debe tener y pueden provocar un efecto contrario, de desamparo y exceso de ansiedad.

Fuentes: Marks, 1990a; Echeburúa, 2000; Méndez, 2000.

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

Añadir un comentario

Tu correo electrónico no será publicado. Los campos requeridos están marcados

Shopping Basket