Entrevista a Sara Desirée. Parte II

Seguimos con la entrevista a la compañera Sara Desirée Ruiz que continúa resolviendo dudas y facilitándonos pautas para acompañar a nuestros adolescentes:


A pesar de conocer y tener claras las características de la adolescencia como nos has explicado, ¿qué dificultades tenemos como adultos para acercarnos a ellos?

La dificultad principal que tenemos las personas adultas es la convicción de que las personas adolescentes pueden procesar y ejecutar inmediatamente lo que les decimos. Creemos que, por el hecho de darles una indicación, como por ejemplo “haz la cama”, la adolescente ya la hará. No tenemos en cuenta las necesidades y características de la etapa y eso provoca frustración tras frustración y discusión tras discusión al comprobar que las adolescentes no siguen nuestras indicaciones e incluso las rebaten.

Al no habernos preparado para la etapa las adultas caemos en la trampa del ego y creemos que las adolescentes nos odian, nos quieren fastidiar, no las hemos educado bien, no nos han “salido” bien, etc., cuando lo que se esconde tras esta actitud adulta es una profunda incomprensión de lo que le está sucediendo a la adolescente y que provoca que actúe de esa forma. Nos solemos quedar con la conducta y no con lo que la provoca y también solemos ir más allá y personalizamos, etiquetamos, a la persona adolescente como si fuese “vaga” porque no hace la cama o fuese “rebelde” porque nos rebate las opiniones en lugar de entender que necesita acompañamiento para aprender a ejecutar ciertas tareas o confrontar para encontrar los límites, etc.

El reto de las personas adultas, el reto de las familias es aprender a acompañar bien la etapa y para ello primero debemos entender que la adolescencia, al igual que la infancia, tiene unas necesidades propias. A nadie se le ocurriría decirle a una bebé de un mes de vida que ande porque sabemos perfectamente que antes de andar tiene que hacer un proceso, tiene que desarrollar una serie de habilidades, y sin embargo exigimos a las personas adolescentes que hagan un montón de cosas que todavía no pueden hacer y todo esto sucede, en mi experiencia profesional, principalmente por el desconocimiento absoluto sobre la etapa.


Partiendo de esa comprensión hacia nuestros adolescentes, debemos tener claro que nuestra forma de comunicación no debe ser igual a la que tenemos con otros adultos. Por este motivo ¿cuáles son las pautas que nos recomiendas para comunicarnos con ellos?

La comunicación es la clave para mejorar la relación con las personas adolescentes y procurar un clima favorable al acompañamiento de las diferentes necesidades de la etapa. Igual que aprendemos a relacionarnos con ellas en su niñez, así debemos hacerlo también en la adolescencia.

Hay que tener muy en cuenta que la adolescencia procesa muy mal el autoritarismo. Cualquier cosa que pueda parecer una imposición suele suponer la aparición de un muro inmediato que va a dificultar mucho la comunicación, y va a generar una reacción que es muy probable que acabe en un conflicto innecesario de difícil gestión. Así que es importante que nos esforcemos por comunicar de la forma más asertiva posible y dejando muy claro que la persona adolescente en cuestión tiene la posibilidad de dar su opinión y hacer sus propuestas. Aprender a escucharlas desde donde necesitan ser escuchadas y aprender la mejor forma de transmitirles la información es crucial.


Sabemos que la negociación es algo imprescindible, ¿cómo podemos iniciar ese debate que nos lleve a encontrar puntos en común?

La negociación es una de mis estrategias preferidas de acompañamiento en la adolescencia. Primero haré una consideración, y es que suele confundirse negociar con hacer un trueque. La negociación no es “haz esto y podrás hacer lo otro”, la negociación es “veamos qué propuesta tienes tú y qué propuesta tengo yo y lleguemos a un acuerdo para que ambas estemos lo más satisfechas posible”.

En mi experiencia profesional, para ayudarlas en el desarrollo de su córtex prefrontal, empezar a practicar con ellas la negociación es muy útil. Además, nos procura un escenario menos autoritario y más alejado del imperativo familiar (“vuelve a tal hora”, “no juegues tanto a videojuegos”, “haz la cama”), que ya sabemos que no suele funcionar en esta etapa. Mediante la negociación establecemos un sistema para llegar a un acuerdo que nos permite tener muy claros los límites y las consecuencias, que son pactadas entre la persona adulta y la adolescente, y como adultas nos facilita mucho su acompañamiento.

Es una de las cosas en las que profundizo y para las que doy pautas concretas en una de mis conferencias porque normalmente las personas adultas creen que saben negociar, pero a la práctica nos encontramos que la idea de negociación que tienen y como mantienen los acuerdos vivos tras la negociación suele ser muy poco concreta. Tener pautas claras a las que agarrarnos en el acompañamiento educativo de las personas adolescentes de nuestra vida es esencial. Es importante entender también que con la negociación no vamos a “conseguir” que hagan lo que nosotras queremos. Con la negociación vamos a facilitar, entre otras cosas, que vayan adquiriendo de forma progresiva más responsabilidad sobre las decisiones que toman.

Podéis conocer más de Sara Desirée en su web (https://www.saradesireeruiz.com/) contactar con a través e su Instagram: @sara.desiree.ruiz.educadora.

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